viernes, 29 de mayo de 2020

EMERGENCIA ECOLÓGICA Y VULNERABILIDAD DE LA VIDA HUMANA


Por Hortensia Fernández Medrano
(Presentado en el Congreso de Economía Feminista celebrado en Vic, junio 2015)


El modelo de crecimiento ilimitado intrínseco al capitalismo está en crisis ,dando lugar a lo que se ha llamado emergencia climática o ecológica lo que nos obliga a pensar en alternativas basadas en otro modelo económico en armonía con la naturaleza, tal como el ecologismo propone.

Del mismo modo, el feminismo al poner el cuidado de la vida en el centro, también pone en cuestión el sistema capitalista que sitúa el beneficio en primer término y atenta contra la vida humana.

Como ser vivo en general, nuestra pertenencia a un ecosistema que incluye a todos los seres vivos y del cual formamos parte nos obliga a admitir que nuestro destino esta conectado al de la biosfera, en contra de una visión antropocéntrica que ha dominado el pensamiento durante mucho tiempo situándonos en el centro de esta.

El reconocimiento de esta dependencia nos obliga a cuidar la Tierra y admitir la existencia de Gaia (Lovelock,Margulis ,1974) como un mecanismo de autorregulación de la biosfera según el cual es la vida la que crea unas condiciones aptas para su existencia y no al revés como se nos ha hecho creer durante mucho tiempo. El desarrollo de esta teoría por Lovelock y Lynn Margulis otorga un papel fundamental a la vida como causa de las condiciones especificas del planeta. Es decir que si hay vida en la Tierra no es porque esta última reúna unas condiciones especiales para ella, sino al revés , estas condiciones o características son consecuencia de la existencia de vida. Por lo tanto la preservación de la vida es básica para la preservación de las condiciones necesarias para la existencia de los seres vivos.

Nuestra dependencia como especie animal deriva del hecho de pertenecer a una especie particularmente vulnerable necesitada de cuidados a lo largo de su ciclo biológico como es la especie humana. Estos cuidados significan atender las necesidades de los cuerpos de forma natural para que la vida continúe pero en el caso de la especie humana, las crías humanas nacidas en total estado de indefensión solo pueden llegar a sobrevivir y superar su animalidad humanizándose.

En el proceso evolutivo de Homo sapiens, el hecho más significativo que distingue a la especie humana de los demás primates es precisamente el hecho de ser la única especie en la que se realizan cuidados prolongados en las crías inmaduras.

El sistema capitalista y patriarcal no valora ni la energía solar de la que depende toda la producción de vida en nuestro planeta ni la energía y tiempo de las mujeres empleados en el cuidado de la vida humana.

El trabajo realizado tradicionalmente por las mujeres para alimentar y cuidar la vida humana a lo largo de su ciclo biológico, forma ciclos repetitivos análogos a los ciclos biogeoquímicos de la biosfera en que la materia es continuamente transformada y que en ninguno de los dos casos están internalizados en el PIB, permaneciendo por lo tanto, ocultos a los ojos de la economía de mercado, es decir que no existen.

Tanto los recursos naturales como el trabajo de las mujeres tienen un límite, que es el agotamiento de los primeros y el tiempo y energía de las segundas, dando lugar a una crisis ecológica y de los cuidados, respectivamente.

Como consecuencia del envejecimiento de la población y de la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado así como su resistencia a hacerse cargo de lo que no les corresponde, se ha creado un vacío en la cobertura de los cuidados que hemos llamado crisis de los cuidados y que el sistema capitalista no ha cubierto de ninguna forma, al hacer recaer el peso del cuidado y mantenimiento de la vida sobre los hombros de las mujeres fundamentalmente y son cada vez mayores las situaciones de pobreza, exclusión y malnutrición entre los colectivos más vulnerables como ancianos y niños.

La doble dependencia de la humanidad como ser vivo subordinado al ecosistema natural del que forma parte y como especie animal particularmente vulnerable nos lleva a describir las causas de dicha vulnerabilidad y dependencia.

Durante la mayor parte de sus existencia, los seres vivos han vivido en estrecha dependencia de la naturaleza utilizando los recursos que les proporcionaba la energía solar a través de la fotosíntesis y de los materiales de su entorno más próximo. Esta forma de funcionamiento les ha permitido asegurar su permanencia en la Tierra a largo plazo al articular su abastecimiento sobre el modelo de la biosfera en una economía cíclica en la que los productos resultantes son objeto de un uso posterior mediante el establecimiento de cadenas alimentarias en las que domina el transporte vertical como ocurre normalmente en el ecosistema de la Tierra de forma espontanea (Naredo.2006)

Esta inmadurez es una característica derivada del hecho de la reducción del canal pélvico en las mujeres como adaptación a la locomoción bípeda que al dificultar el parto provoca alumbramientos prematuros antes de completar la maduración neuronal del feto.

La necesidad de prolongar los cuidados después del nacimiento ha sido el precio a pagar por la especie humana para obtener su independencia pero al mismo tiempo esa es la causa del gran desarrollo del cerebro adulto humano que llega a multiplicar por cuatro el volumen del cerebro respecto al del neonato mientras que otros primates no llegan a doblar su capacidad.

Esta solución implica que los niños nacen con una gran indefensión e inmadurez neuromotriz que obliga a la especie humana a proporcionar un largo periodo de cuidados a sus crías durante el largo periodo de aprendizaje que constituye la niñez ,produciéndose una verdadera humanización como es la adquisición de lenguaje, tecnologia y cultura que nos hace realmente personas.

CRISIS CIVILIZATORIA

A partir de la revolución industrial, al menos de forma mucho más intensa, nos hemos alejado del modo de funcionamiento de la biosfera, al utilizar los combustibles fósiles para acelerar las extracciones de los recursos de la corteza terrestre sin devolverlos a su estado original. Los recursos han quedado desconectados de los productos resultantes y al no cerrarse los ciclos de los materiales se ha producido una acumulación de residuos que no han sido incorporados al sistema y han acentuado el deterioro del patrimonio natural, extendiendo el transporte horizontal por todo el planeta. Este modelo se manifiesta inviable a largo o medio plazo debido a los límites que representan los recursos y los sumideros planetarios.

El abuso y explotación que hemos hecho de los recursos naturales basado pura y simplemente en la adquisición y extracción, aunque eufemísticamente lo llamemos producción, ha tocado fondo. Después de años de extracción continua, el petróleo está a punto de agotarse y cada vez hay que invertir más esfuerzos y tecnología en su extracción, si queremos continuar con este modelo fósil, utilizando técnicas sumamente agresivas con el medio como la extracción de arenas bituminosas o el "fracking" o fractura hidraúlica que está produciendo la contaminación de los acuíferos de forma irreversible.

Nuestro modelo energético basado fundamentalmente en la utilización de combustibles fósiles está llegando a su fin debido a los problemas creados con las emisiones de CO2 que están acelerando el calentamiento del planeta a un ritmo sin precedentes y nos está llevando a una situación en la que hemos puesto en peligro nuestra permanencia en la Tierra como especie así como la de miles de especies que ya han desaparecido. Como dice el ecólogo Ramón Margalef (1992, p.18): "Uno de los mecanismos de regulación de la biosfera o Gaia tan eficaz como el que mas, puede consistir en eliminar pura y simplemente a la especie humana si su comportamiento se aparta demasiado del conveniente".

El desarrollo industrial ha hecho posible a la especie humana utilizar energía exosomática (energía aportada desde el exterior al ser humano) de forma muy superior a la energía endosomática o energía interna procedente de los alimentos lo que constituye una característica de la especie . El uso exosomático de la energía a diferencia del resto de los animales, es el que ha permitido a la especie humana aumentar la extracción, elaboración, deterioro y transporte horizontal de los materiales al romper con los esquemas de funcionamiento de los ecosistemas naturales, en los que predomina el transporte vertical y originando como consecuencia todo tipo de problemas de "contaminación" en el sentido margalefiano del término de la palabra.como algo fuera de lugar.

De la doble dependencia de la humanidad a la necesaria conexión entre ecologismo y feminismo

Por un lado, la economía feminista pone el cuidado de la vida humana en el centro mientras que el capitalismo pone a esta en peligro al poner el beneficio en primer término. Por otro, la economía ecológica pone en cuestión el modelo extractivo basado en el crecimiento ilimitado al que incorrectamente hemos llamado productivo y que choca con el mundo físico que nos rodea.

En la actual situación de crisis social y ecológica ,esta explotación se está ampliando cada vez más a sectores desfavorecidos y feminizados de nuestro entorno más próximo provocando que muchas familias se hayan tenido que hacer cargo directamente de sus mayores y enfermos y que sean básicamente las mujeres las que soportan los efectos de la crisis con la práctica supresión de la ley de dependencia y de los recortes en nuestro sistema de bienestar.

Todo lo más, de forma privada y en sectores privilegiados desde el punto de vista social, estos cuidados se han transferido a las mujeres de los países del sur provocando una migración de cuidadoras constituidas fundamentalmente por mujeres jóvenes en edad laboral que abandonan a hijos y familias propios para atender a los ajenos con lo que esta desatención , se desplaza a los países del sur dando lugar a lo que llamamos globalización del trabajo de cuidado o cadenas transnacionales de cuidado.

Los países del norte han contraído una deuda con los países del sur como consecuencia del expolio realizado a lo largo de la historia de la humanidad, en que se han apropiado sistemáticamente de sus riquezas naturales . A esta deuda, desde algunos movimientos como el ecologista se le ha atribuido el nombre de "deuda ecológica" para poner en evidencia el saqueo de los recursos naturales a que han sido sometidos los países en vías de desarrollo por los países del norte a lo largo del tiempo y que han causado su empobrecimiento.

Si seguimos con las analogías entre ecologismo y feminismo, podemos decir que la humanidad también tiene contraída una deuda social con las mujeres tanto por el trabajo de cuidado y sostenimiento de la vida ejercido por éstas a lo largo de la historia en todas las sociedades, como por el esfuerzo realizado para sacar adelante a las comunidades humanas en situación de crisis, conflicto o hambre.

El reconocimiento de las tareas ejercidas por las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad ha llevado a parte del movimiento feminista a situarlas en el centro de la vida como las tareas humanas más importantes, ya que por un lado son absolutamente imprescindibles para el mantenimiento de la vida humana y por otro lado han permitido rescatar el lado del trabajo humano más ligado con la corporeidad y la necesidad.

Este camino de reconocimiento no está exento de dificultades y desencuentros con otros feminismos que rechazan la asociación con la naturaleza convirtiendo a las mujeres en seres deshumanizados, o que todo lo contrario las mitifican cayendo en una mística reaccionaria de la feminidad.

La estrategia del ecofeminismo se basa en reconocer las cualidades escindidas o negadas y supuestamente inferiores como emotividad, sentimientos, sensualidad, etc. como plenamente humanas lo cual proporciona una base para la continuidad con el mundo natural convirtiendo a las mujeres en mediadoras entre naturaleza y cultura al considerar las actividades de mantenimiento de la vida humana como sociales y al recuperar el lig amen con la naturaleza y rechazar el cuerpo desencarnado en el que algunos planteamientos feministas pueden caer.

El ecologismo tampoco ha sido capaz de abordar correctamente el tema de la relación de la naturaleza con la humanidad al no tener en cuenta las contradicciones de sexo/género existentes dentro del concepto “humanidad”.

De forma general, el pensamiento ecologista, al ocuparse de la relación de la humanidad con la naturaleza, intenta reinsertar a la humanidad dentro de la biosfera y no en su centro como el antropocentrismo pretende. Pero al considerar a la humanidad como parte integrante de la naturaleza o identificarla con esta no tiene en cuenta la discontinuidad masculino/femenino existente dentro del término “humano” por lo que muchas veces cae en el discurso androcéntrico dominante según el cual solo se toman como características humanas las masculinas.

Las políticas de población tienen implicaciones diferentes para los hombres y para las mujeres como resultado de sus distintas experiencias, que nos obligan a tener en cuenta la especificidad de los cuerpos de las mujeres en lo que tendría que ser una visión no androcéntrica del tema. No tener en cuenta esta especificidad nos lleva a no reconocer el derecho de las mujeres al control de su propio cuerpo y a manejar a la población como una variable más dando lugar a un neomaltusianismo de tipo ecológico.

El control de la población ha sido siempre una preocupación por parte de las clases dominantes como se denunció en la Conferencia del Cairo en 1994 por organizaciones de mujeres de todo el mundo ante las políticas de control de natalidad realizadas en los países del Sur con la complicidad de los laboratorios farmaceúticos que convirtieron los cuerpos de las mujeres pobres en un campo de experimentación. Como dice Silvia Federici: "Es posible que la caza de brujas fuera al menos en parte, un intento de criminalizar el control de natalidad y de poner el cuerpo femenino, el útero, al servicio del incremento de la población y de la acumulación de la fuerza de trabajo" (Federici S, 2011,p50)

El discurso etno-céntrico dominante considera que la pobreza en el mundo es debida a las altas tasas de natalidad de los países empobrecidos . Sin embargo, cuando vemos la distribución del consumo de energía en el mundo vemos que quienes consumen más son los países más desarrollados. El ecólogo Ramón Margalef ya señaló hace tiempo que mientras unos grupos humanos consumen 2/3 de la energía total, otros se reproducen más intensamente pero utilizan solo 1/3 de la energía, lo que corresponde al uso de diferentes estrategias en sociedades desiguales respecto al consumo de energía, y lo mismo sucede con las emisiones de CO2 y su contribución al cambio climático.

Al estudiar el impacto de la humanidad sobre el medio ambiente, el biólogo Barry Commoner demostró que de los tres factores que influyen en el impacto ambiental (I=T.R.P) : el factor tecnológico T, el factor riqueza R y el factor población P, este último no es el más importante. Y puso como ejemplo el efecto de la introducción de los envases no retornables (factor tecnológico) en el consumo de cerveza que contribuyó en mayor medida al deterioro del medio ambiente que el factor riqueza o cerveza consumida por persona que el número de personas o población.


CONCLUSIONES

Los sistemas políticos y económicos que han permitido la explotación de la naturaleza y del trabajo de las mujeres no son ajenos a una política androcéntrica basada en el mantenimiento de estructuras construidas de forma dualística como la dicotomía naturaleza/cultura, que subordina igualmente a la naturaleza y a las mujeres frente a la cultura y a las estructuras masculinas de poder. Sin un análisis feminista, el ecologismo no podrá escapar del marco de la cultura patriarcal dominante, de la misma forma que el feminismo sin las aportaciones del ecologismo puede caer en una concepción antropocéntrica y desconectada de la naturaleza. (Plumwood Val ;1997)

El modelo de crecimiento ilimitado intrínseco al capitalismo está en crisis porque no es sostenible ni social ni ecológicamente y hay que pensar en alternativas basadas en otro modelo de desarrollo en armonía con la naturaleza y en la sostenibilidad de la vida real que suponga dar valor y promover aquellas actividades basadas en proporcionar cuidados a la naturaleza y a las personas para asegurar que la vida continúe. Un modelo que consista básicamente en el paso a una economía de transición con una disminución del consumo en el norte basada fundamentalmente en la utilización de energías renovables y en el abandono definitivo de los combustibles fósiles y de la energía nuclear que tantos problemas comportan y han comportado a la humanidad y a la naturaleza.

Este modelo implica también otro modelo de transporte y movilidad basado en el transporte público y con fuertes restricciones al transporte privado igualmente importante para acabar con este modelo ineficiente , derrochador y contaminante que mata y enferma a las personas y para el cual es necesaria otra ordenación del territorio y otro modelo de ciudad basado en la disminución de la movilidad y aproximando los destinos.

Es necesario también otro modelo agroalimentario en el que se aproximen la producción y el consumo de nuestros alimentos para disminuir las emisiones de C02 que han alterado los ciclos de la naturaleza y han producido el calentamiento de nuestro planeta de forma irreversible.

Hay que pensar igualmente en la reutilización y reciclaje de los recursos materiales garantizando la satisfacción de nuestras necesidades de forma suficiente sin poner en peligro el futuro de nuestro planeta, así como unas condiciones justas y dignas para la humanidad.

Cuando hablamos de humanidad hemos de pensar siempre en la vulnerabilidad específica de las mujeres, abocadas a la violencia y a la desigualdad desde el nacimiento y atender a su situación cada vez más precaria y desigual en todo el mundo, procurándoles "una vida que valga la pena de ser vivida" en pago de la deuda social por el trabajo de cuidados no reconocido.

En toda esta reorganización de la economía hacia un modelo más justo desde el punto de vista social y ambiental, hemos de pensar también en las poblaciones en vías de desarrollo a las que hemos arrastrado a la pobreza al saquear sus recursos y mano de obra e imponer las consecuencias de nuestro modelo energético fósil con sus secuelas de contaminación y cambio climático.

Si queremos ser consecuentes y justos tendríamos que compensar a las poblaciones empobrecidas pagando la deuda ecológica contraída con ellas a lo largo de la historia de la humanidad para que no tengan que emigrar en condiciones desesperadas a las que tristemente nos estamos acostumbrando demasiado fácilmente, y puedan huir de los conflictos armados provocados fundamentalmente por las potencias occidentales y escapar de la miseria producida por un reparto desigual de los recursos. Incumplir esta obligación humanitaria es condenar a una parte importante de la humanidad a una muerte casi segura ya sea en el Mediterráneo u otros mares convertidos en cementerios.

Para terminar, en el paso crucial que hay que dar para enfrentar esta crisis que afecta al clima, a la diversidad y a la sociedad y encarar el "colapso del capitalismo global y civilizatorio" (F. Durán, Ramón y G. Reyes, Luis ,2014) es más importante que nunca una alianza entre el ecologismo y el feminismo y convertirla en una oportunidad para intervenir y transformar la sociedad capitalista actual en una sociedad en la que la sostenibilidad social y ecológica no sea una opción más sino una necesidad sin la cual, nuestra supervivencia en condiciones de paz, equidad y justicia está gravemente amenazada.

Referencias bibliográficas


Bermúdez de Castro, J.Mª. (2002): El chico de la Gran Dolina, Barcelona :Crítica.

Bosch, Anna; Amoroso, Mª Inés; Fernández, Hortensia (2003) :“Arraigadas en la tierra” en Amoroso; Bosch; Carrasco; Fernández; Moreno: Malabaristas de la vida, Barcelona: Icaria.

Bosch , A; Carrasco, C ; Grau, E (2005):"Por un diálogo verde-violeta, Madrid: Revista Ecologista nº 43

Commoner, Barry (1992): En paz con el planeta, Barcelona: Crítica.

Fernández, Hortensia (1996): “Población y pobreza”, Barcelona: Revista Realitat nº46

Fernández Durán, Ramón, González Reyes,Luis,(2014): En la espiral de la energia, Madrid: Libros en acción.

Fernández Medrano, H (2011):"El cuidado de la vida humana y de la tierra: una mirada desde las mujeres", Barcelona: Revista Intercambios nº 26..

Federici, Silvia (2011): "Calibán y la bruja", Madrid: Traficantes de sueños

Margalef, Ramón (1992): Planeta azul, planeta verde, Barcelona: Prensa Científica.LovelockJ.;Margulis L.(1974) Biological modulation of the Hearth´s Atmosphere,Icarus,vol 21.

Mellor,Mary (2000): Feminismo y ecología, Mexico: Siglo XXI.

Mies M, Shiva Vandana,(1993):Ecofeminismo, Barcelona: Icaria.

Naredo, José Manuel (2006): Raíces económicas del deterioro ecológico y social, Madrid: Siglo XXI de España.

Plumwood, Val (1997) :“Naturaleza, yo, y género: feminismo, filosofía medioambiental y crítica del racionalismo” en Agra, Mª.J.(comp.) Ecología y feminismo, Granada: Comares.

No hay comentarios:

Publicar un comentario