Congreso
de Economía Feminista. Vic, 2015.
VULNERABILIDAD
Y DEPENDENCIAS DE LA VIDA HUMANA
Por Hortensia Fernández
Medrano
Resumen
El sistema capitalista atenta contra la
vida humana al poner el beneficio en primer término, mientras que el feminismo
nos enseña a situar la vida humana en el centro y a promover todas aquellas
actividades basadas en proporcionar cuidados a las personas para asegurar que
la vida continúe.
Por otro lado, el modelo de crecimiento
ilimitado intrínseco a al capitalismo está en crisis, lo que nos obliga a
pensar en alternativas basadas en otro modelo de desarrollo en armonía con la
naturaleza , como el ecologismo propone.
La doble dependencia que tiene la especie
humana, particularmente vulnerable como especie animal y como ser vivo
subordinado al ecosistema natural del que forma parte, nos lleva a describir
las causas de dicha vulnerabilidad y a tener en consideración las convergencias
y divergencias entre feminismo y ecologismo.
1.
Introducción
La especie humana parte de una doble
dependencia: en tanto que ser vivo y en tanto que especie animal. Este hecho
consustancial a nuestra existencia es el que provoca que al hablar de
sostenibilidad tengamos en cuenta las dos dimensiones de esta: la humana y la
ecológica.
La dimensión humana de la sostenibilidad
hace referencia a nuestra dependencia como especie animal derivada del hecho de
pertenecer a una especie particularmente vulnerable y dependiente necesitada de
cuidados a lo largo de su ciclo biológico. Esta dimensión se pone en evidencia
en los cuidados realizados a lo largo del ciclo vital de las personas y tiene
una vertiente biológica que le aproxima al resto de los animales y otra,
social, cultural y psicológica, estrechamente interconectadas entre sí ya que
con las tareas de cuidado nos referimos a actos repetitivos como procesar
alimentos y limpiar , pero también a las relaciones afectivas que estos
cuidados implican.
De forma general, el cuidado significa
atender las necesidades de los cuerpos de forma natural para que la vida
continúe pero en el caso de la especie humana gracias a estos cuidados, las
crías humanas nacidas en total estado de indefensión y dependencia pueden
llegar a sobrevivir y superar su animalidad humanizándose.
En el proceso evolutivo de Homo sapiens ,
el hecho más significativo que distingue a la especie humana de los demás
primates y que la convierte en una especie particularmente vulnerable , es
justamente el hecho de ser la única especie en la que se realizan cuidados
prolongados en las crías inmaduras. Esta inmadurez es una característica que se
deriva de la reducción del canal pélvico en las mujeres como adaptación a la
locomoción bípeda y que al dificultar el parto, provoca alumbramientos
prematuros en las mujeres antes de completar la maduración neuronal del feto (Bermúdez
de Castro, 2002).
El precio a pagar por la adquisición de
la posición bípeda ha sido el nacimiento de crías inmaduras, con la necesidad
de prolongar sus cuidados después del nacimiento, pero a su vez este hecho ha
sido la causa del gran desarrollo del cerebro adulto humano, que llega a
multiplicar por cuatro su volumen respecto al volumen del cerebro del neonato
mientras que en otros primates no llega a doblar su capacidad. Esta solución
implica que los niños nacen con una gran indefensión e inmadurez neuromotriz
que obliga a la especie humana a proporcionar un largo período de cuidados a
sus crías y durante este largo periodo de aprendizaje que constituye la niñez
se produce una verdadera humanización, como es la adquisición de tecnología,
lenguaje y cultura que nos hace realmente personas.
Pero el cuidado implica también
proporcionar atenciones especiales a las personas más desvalidas del grupo como
enfermos y ancianos que les permitan sobrevivir. El hallazgo de fósiles humanos
de 1,7 millones de años en Dmanisi (Georgia) en los que se ve que han
conseguido sobrevivir a la enfermedad y a la decadencia física, gracias al
cuidado realizado por otros miembros de la comunidad es una prueba de ello.
Del mismo modo, nuestra pertenencia a un
ecosistema que incluye a todos los seres vivos y del cual formamos parte nos
lleva a la necesidad de admitir una total dependencia de este, que se deriva
del hecho según el cual nuestro destino esta interconectado con la biosfera, en
contra de una visión antropocéntrica que ha dominado el pensamiento durante
mucho tiempo y que nos sitúa en su centro.
La continuidad de la vida en el Planeta ha sido posible gracias a un fenómeno evolutivo: la aparición de los primeros organismos fotosintéticos que aprovecharon la luz del sol para convertir el CO2 y los materiales inorgánicos en materia orgánica transformando el primer residuo en alimento y convirtiendo un proceso lineal en otro circular que se perpetuaba por sí solo. Desde entonces, la supervivencia de la vida sobre la Tierra ha estado ligada a una fuente de energía esencialmente eterna: el Sol. Esta característica ha convertido a la especie humana en totalmente dependiente del resto del ecosistema sin el cual la vida humana en la tierra no está garantizada.
El reconocimiento de esta dependencia nos
obliga a cuidar la Tierra y admitir la existencia de Gaia
(Lovelock,Margulis,1974) como un mecanismo de autorregulación de la biosfera
según el cual es la vida la que crea unas condiciones aptas para su existencia
y no al revés como se nos ha hecho creer durante mucho tiempo.
Durante la mayor parte de su existencia,
la especie humana ha vivido en estrecha dependencia de la naturaleza utilizando
los recursos que le proporcionaba la energía solar a través de la fotosíntesis
y de los materiales de su entorno más próximo. Esta forma de funcionamiento le
ha permitido asegurar su permanencia en la Tierra a largo plazo al articular su
abastecimiento sobre el modelo de la "biosfera" en una economía
cíclica en la que los productos resultantes de un proceso son objeto de un uso
posterior mediante el establecimiento de cadenas en las que
domina el transporte vertical, como ocurre normalmente en el ecosistema de la
Tierra de forma espontánea (Naredo, 2006).
2.
De la doble dependencia de la humanidad a la necesaria conexión entre ecologismo
y feminismo
La evidente situación de vulnerabilidad
de nuestra especie tanto en lo humano como en lo ecológico, nos lleva a la
necesidad de establecer vínculos entre el feminismo y el ecologismo.
2.1.
Convergencias entre feminismo y ecologismo
Por un lado, la economía feminista pone
el cuidado de la vida humana en el centro mientras que el capitalismo pone a
esta en peligro al poner el beneficio en primer término. Por otro, la economía
ecológica pone en cuestión el modelo extractivo basado en el crecimiento
ilimitado al que incorrectamente hemos llamado productivo y que choca con el
mundo físico que nos rodea.
El sistema capitalista y patriarcal no
valora ni la energía solar de la que depende toda la producción de vida en
nuestro planeta ni la energía y tiempo de las mujeres empleados en el cuidado
de la vida humana.
El trabajo realizado tradicionalmente por
las mujeres para alimentar y cuidar la vida humana a lo largo de su ciclo
biológico , forma ciclos repetitivos análogos a los ciclos biogeoquímicos de la
biosfera en que la materia es continuamente transformada y que en ninguno de
los dos casos están internalizados en el PIB, permaneciendo por lo tanto,
ocultos a los ojos de la economía de mercado, es decir que no existen.
Tanto los recursos naturales como el
trabajo de las mujeres tienen un límite, que es el agotamiento de los primeros
y el tiempo y energía de las segundas, dando lugar a una crisis ecológica y de
los cuidados, respectivamente.
2.1.1.
Crisis ecológica y crisis de los cuidados
A partir de la revolución industrial, al
menos de forma mucho más intensa, nos hemos alejado del modo de funcionamiento
de la biosfera, al utilizar los combustibles fósiles para acelerar las
extracciones de los recursos de la corteza terrestre sin devolverlos a su
estado original. Los recursos han quedado desconectados de los productos
resultantes y al no cerrarse los ciclos de los materiales se ha producido una
acumulación de residuos que no han sido incorporados al sistema y han acentuado
el deterioro del patrimonio natural, extendiendo el transporte horizontal por
todo el planeta. Este modelo se manifiesta inviable a largo o medio plazo
debido a los límites que representan los recursos y los sumideros planetarios.
El abuso y explotación que hemos hecho de
los recursos naturales basado pura y simplemente en la adquisición y
extracción, aunque eufemísticamente lo llamemos producción, ha tocado fondo.
Después de años de extracción continua, el petróleo está a punto de agotarse y
cada vez hay que invertir más esfuerzos y tecnología en su extracción, si
queremos continuar con este modelo fósil, utilizando técnicas sumamente
agresivas con el medio como la extracción de arenas bituminosas o el
"fracking" o fractura hidráulica que está produciendo la contaminación
de los acuíferos de forma irreversible.
Nuestro modelo energético basado
fundamentalmente en la utilización de combustibles fósiles está llegando a su fin
debido a los problemas creados con las emisiones de CO2 que están acelerando el
calentamiento del planeta a un ritmo sin precedentes y nos está llevando a una
situación en la que hemos puesto en peligro nuestra permanencia en la Tierra
como especie así como la de miles de especies que ya han desaparecido. Como
dice el ecólogo Ramón Margalef (1992, p.18): "Uno
de los mecanismos de regulación de la biosfera o Gaia tan eficaz como
el que mas, puede consistir en eliminar pura y simplemente a la especie humana
si su comportamiento se aparta demasiado del conveniente".
El desarrollo industrial ha hecho posible
a la especie humana utilizar energía exosomática (energía aportada desde el
exterior al ser humano) de forma muy superior a la energía endosomática o
energía interna procedente de los alimentos lo que constituye una
característica de la especie . El uso exosomático de la energía a diferencia
del resto de los animales, es el que ha permitido a la especie humana aumentar
la extracción, elaboración, deterioro y transporte horizontal de los materiales
al romper con los esquemas de funcionamiento de los ecosistemas naturales, en
los que predomina el transporte vertical y originando como consecuencia todo
tipo de problemas de "contaminación" en el más amplio sentido de la
palabra.
Por otro lado, como consecuencia del
envejecimiento de la población y de la incorporación de las mujeres al mercado
del empleo remunerado así como su resistencia a hacerse cargo de lo que no les
corresponde, se ha creado un vacío en la cobertura de los cuidados que hemos
llamado crisis de los cuidados y que el sistema capitalista no ha cubierto de
ninguna forma, al hacer recaer el peso del cuidado y mantenimiento de la vida
sobre los hombros de las mujeres fundamentalmente y son cada vez mayores las
situaciones de pobreza, exclusión y malnutrición entre los colectivos más
vulnerables como ancianos y niños.
En la actual situación de crisis que
estamos viviendo en el sur de Europa ,esta explotación se está ampliando cada
vez más a sectores desfavorecidos y feminizados de nuestro entorno más próximo
provocando que muchas familias se hayan tenido que hacer cargo directamente de
sus mayores y enfermos y que sean básicamente las mujeres las que soportan los
efectos de la crisis con la práctica supresión de la ley de dependencia y de
los recortes en nuestro sistema de bienestar. Todo lo más, de forma privada y
en sectores privilegiados desde el punto de vista social, estos cuidados se han
transferido a las mujeres de los países del sur provocando una migración de
cuidadoras constituidas fundamentalmente por mujeres jóvenes en edad laboral
que abandonan a hijos y familias propios para atender a los ajenos con lo que
esta desatención , se desplaza a los países del sur dando lugar a lo que
llamamos globalización del trabajo de cuidado o cadenas transnacionales de
cuidado.
2.1.2.
Deuda ecológica y deuda social
Los países del norte han contraído una
deuda con los países del sur como consecuencia del expolio realizado a lo largo
de la historia de la humanidad, en que se han apropiado sistemáticamente de sus
riquezas naturales . A esta deuda, desde algunos movimientos como el ecologista
se le ha atribuido el nombre de "deuda ecológica" para poner en
evidencia el saqueo de los recursos naturales a que han sido sometidos los
países en vías de desarrollo por los países del norte a lo largo del tiempo y
que han causado su empobrecimiento.
Si seguimos con las analogías entre
ecologismo y feminismo, podemos decir que la humanidad también tiene contraída
una deuda social con las mujeres tanto por el trabajo de cuidado y
sostenimiento de la vida ejercido por éstas a lo largo de la historia en todas
las sociedades, como por el esfuerzo realizado para sacar adelante a las
comunidades humanas en situación de crisis, conflicto o hambre.
2.2.
Y algunas divergencias
El largo proceso de reconocimiento de las
tareas ejercidas por las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad ha
llevado a parte del movimiento feminista a situarlas en el centro de la vida
como las tareas humanas más importantes, ya que por un lado son absolutamente
imprescindibles para el mantenimiento de la vida humana y por otro lado han
permitido rescatar el lado del trabajo humano más ligado con la corporeidad y
la necesidad.
Este camino de reconocimiento no está
exento de dificultades y desencuentros con otros feminismos que rechazan la
asociación con la naturaleza convirtiendo a las mujeres en seres
deshumanizados, o que todo lo contrario las mitifican cayendo en una mística
reaccionaria de la feminidad.
La estrategia del ecofeminismo se basa en
reconocer las cualidades escindidas o negadas y supuestamente inferiores como
emotividad, sentimientos, sensualidad, etc como plenamente humanas lo cual
proporciona una base para la continuidad con el mundo natural convirtiendo a
las mujeres en mediadoras entre naturaleza y cultura al considerar las
actividades de mantenimiento de la vida humana como sociales y al recuperar el
ligamen con la naturaleza y rechazar el cuerpo desencarnado en el que algunos
planteamientos feministas pueden caer.
El ecologismo tampoco ha sido capaz de
abordar correctamente el tema de la relación de la naturaleza con la humanidad
al no tener en cuenta las contradicciones de sexo/género existentes dentro del
concepto “humanidad”. De forma general, el pensamiento ecologista, al ocuparse
de la relación de la humanidad con la naturaleza, intenta reinsertar a la humanidad
dentro de la biosfera y no en su centro como el antropocentrismo pretende. Pero
al considerar a la humanidad como parte integrante de la naturaleza o
identificarla con esta no tiene en cuenta la discontinuidad masculino/femenino
existente
dentro del término “humano” por lo que
muchas veces cae en el discurso androcéntrico dominante según el cual solo se
toman como características humanas las masculinas.
Las políticas de población tienen
implicaciones diferentes para los hombres y para las mujeres como resultado de
sus distintas experiencias, que nos obligan a tener en cuenta la especificidad
de los cuerpos de las mujeres en lo que tendría que ser una visión no
androcéntrica del tema. No tener en cuenta esta especificidad nos lleva a no
reconocer el derecho de las mujeres al control de su propio cuerpo y a manejar
a la población como una variable más dando lugar a un neomaltusianismo de tipo
ecológico.
El control de la población ha sido
siempre una preocupación por parte de las clases dominantes como se denunció en
la Conferencia del Cairo en 1994 por organizaciones de mujeres de todo el mundo
ante las políticas de control de natalidad realizadas en los países del Sur con
la complicidad de los laboratorios farmacéuticos que convirtieron los cuerpos
de las mujeres pobres en un campo de experimentación. Como dice Silvia
Federici: "Es posible que la caza de brujas fuera al menos
en parte, un intento de criminalizar el control de natalidad y de poner el cuerpo
femenino ,el útero ,al servicio del incremento de la población y de la
acumulación de la fuerza de trabajo" (Federici S, 2011, p.50).
El discurso etno-céntrico dominante
considera que la pobreza en el mundo es debida a las altas tasas de natalidad
de los países empobrecidos . Sin embargo, cuando vemos la distribución del
consumo de energía en el mundo vemos que quienes consumen más son los países
más desarrollados. El ecólogo Ramón Margalef ya señaló hace tiempo que mientras
unos grupos humanos consumen 2/3 de la energía total, otros se reproducen más
intensamente pero utilizan solo 1/3 de la energía, lo que corresponde al uso de
diferentes estrategias en sociedades desiguales respecto al consumo de energía,
y lo mismo sucede con las emisiones de CO2 y su contribución al cambio
climático.
Al estudiar el impacto de la humanidad
sobre el medio ambiente, el biólogo Barry Commoner demostró que de los tres
factores que influyen en el impacto ambiental (I=T.R.P): el factor tecnológico
T, el factor riqueza R y el factor población P, este último no es el más
importante. Y puso como ejemplo el efecto de la introducción de los envases no
retornables (factor tecnológico) en el consumo de cerveza que contribuyó en
mayor medida al deterioro del medio ambiente que el factor riqueza o cerveza
consumida por persona que el número de personas o población.
3.
Conclusiones
Los sistemas políticos y económicos que
han permitido la explotación de la naturaleza y del trabajo de las mujeres no
son ajenos a una política androcéntrica basada en el mantenimiento de
estructuras construidas de forma dualística como la dicotomía
naturaleza/cultura, que subordina igualmente a la naturaleza y a las mujeres
frente a la cultura y a las estructuras masculinas de poder. Sin un análisis
feminista, el ecologismo no podrá escapar del marco de la cultura patriarcal
dominante, de la misma forma que el feminismo sin las aportaciones del
ecologismo puede caer en una concepción antropocéntrica y desconectada de la
naturaleza. (Plumwood Val; 1997).
El modelo de crecimiento ilimitado
intrínseco al capitalismo está en crisis porque no es sostenible ni social ni
ecológicamente y hay que pensar en alternativas basadas en otro modelo de
desarrollo en armonía con la naturaleza y en la sostenibilidad de la vida real
que suponga dar valor y promover aquellas actividades basadas en proporcionar
cuidados a la naturaleza y a las personas para asegurar que la vida continúe.
Un modelo que consista básicamente en el paso a una economía de transición con
una disminución del consumo en el norte basada fundamentalmente en la
utilización de energías renovables y en el abandono definitivo de los
combustibles fósiles y de la energía nuclear que tantos problemas comportan y
han comportado a la humanidad y a la naturaleza.
Este modelo implica también otro modelo
de transporte y movilidad basado en el transporte público y con fuertes
restricciones al transporte privado igualmente importante para acabar con este
modelo ineficiente , derrochador y contaminante que mata y enferma a las
personas y para el cual es necesaria otra ordenación del territorio y otro
modelo de ciudad basado en la disminución de la movilidad y aproximando los
destinos.
Es necesario también otro modelo agroalimentario
en el que se aproximen la producción y el consumo de nuestros alimentos para
disminuir las emisiones de C02 que han alterado los ciclos de la naturaleza y
han producido el calentamiento de nuestro planeta de forma irreversible.
Hay que pensar igualmente en la
reutilización y reciclaje de los recursos materiales garantizando la
satisfacción de nuestras necesidades de forma suficiente sin poner en peligro
el futuro de nuestro planeta, así como unas condiciones justas y dignas para la
humanidad.
Cuando hablamos de humanidad hemos de
pensar siempre en la vulnerabilidad especifica de las mujeres, abocadas a la
violencia y a la desigualdad desde el nacimiento y atender a su situación cada
vez más precaria y desigual en todo el mundo , procurándoles "una vida que
valga la pena de ser vivida" en pago de la deuda social por el trabajo de
cuidados no reconocido.
En toda esta reorganización de la
economía hacia un modelo más justo desde el punto de vista social y ambiental,
hemos de pensar también en las poblaciones a las que hemos arrastrado a la
pobreza al saquear sus recursos y su mano de obra como consecuencia de la
imposición de nuestro modelo económico, y reparar las secuelas de nuestro
modelo energético como son el cambio climático y la contaminación es decir
pagar la “deuda ecológica” que hemos contraído con ellas a lo largo de la
historia de la humanidad.
La aplicación de todo tipo de medidas de
compensación económica y ecológica podría ayudar a evitar o reducir la
emigración de muchas poblaciones en condiciones cada vez mas desesperadas para
huir de los conflictos armados provocados fundamentalmente por las potencias
occidentales y escapar de la miseria producida por un reparto desigual de los
recursos. Incumplir esta obligación humanitaria es condenar a una parte
importante de la humanidad a una muerte casi segura en nuestros mares
convertidos en cementerios.
Finalmente, en el paso crucial que hay
que dar para salir de la crisis y encarar el "colapso del capitalismo
global y civilizatorio" (F. Durán, Ramón y G. Reyes, Luis , 2014) es más
importante que nunca una alianza entre el ecologismo y el feminismo y
convertirla en una oportunidad para intervenir y transformar la sociedad
capitalista actual en una sociedad en la que la sostenibilidad social y ecológica
no sea una opción más sino una necesidad sin la cual, nuestra supervivencia en
condiciones de paz, equidad y justicia está gravemente amenazada.
Referencias
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